Parera Fons, las músicas de una vida – Diari de Balears

Tiene algo más de sesenta años, pero si lo ves vivir parece que no tenga más que veinticinco. Decir que es jóven de espíritu sería una manera de ofenderlo, o de no definirlo tal como es en realidad: los personajes tan singulares como él no permiten ser descritos con tópicos. Ha vivido mucho, y se le nota, y aunque a veces le gusta hacerse el cándido, no lo es para nada. Demasiado experimentado, demasiado listo. Cuando habla mueve mucho los brazos y casi siempre sonríe; parece que el mundo entero es su casa, y que todos están siempre invitados. Si tuviera que hacer una de estas tarjetas personales de presentación, tal vez pondría: “Antoni Parera Fons, vitalista”. La elegancia divertida e ingeniosa es su mejor credencial: sabe ser simpático y seductor, y ni la experiencia ni la inteligencia lo han amargado, ni le han hecho perder la fe en las personas ni en la alegría. Es capaz de combinar el hedonsimo más saludable y más desenfadado con una capacidad inagotable de trabajar. Cada vez que lo veo, no puedo evitar de lamentar no haber coincidido con él cuando era más joven, para compartir con él en igualdad de condiciones alguna noche de fiesta larga y bestial. De todas maneras, el hecho de que no es posible también ha tenido sus ventajas: todas las chicas que me hubieran acompañado y con él al lado no me habrían ni mirado. La vida de la mayoría de las personas tiene banda sonora de calendario con las hojas que empiezan a caer. La banda sonora de la vida de Parera Fons es la de botellas de champán cuando una mano feliz las destapa.
Cantante, compositor, productor musical: el currículum de Parera Fons es inacabable, y en estos últimos meses ha añadido dos discos más, excepcionales. En el primero, T’estim i t’estimaré (una grabación que ha producido y en la que hay tres piezas compuestas por él), Josep Carreras canta algunas de las mejores canciones catalanas de los últimos años, más una versión excelente de la mítica My Way de Frank Sinatra, que, si retocaramos un par de estrofas, iría clavada para Parera Fons: “Si es que he sufrido, si es que he llorado, / no ha estado por nada, ni me he dado cuenta. / Sólo he aprendido a ser feliz / y si hoy es un día gris / y no me gusta, lo haré azul, / como lo he hecho siempre.”
El otro disco lleva como título El darrer viatge (El último viaje), y son canciones escritas por Guillem d’Efak, a las que Parera Fons ha puesto música, que Joana Pons ha tocado al piano y que están cantadas por Joan Pons, que tiene voz de tierra musical, o de flama sinfónica, o de tempesta tierna. Las letras de Guillem d’Efak son sencillas, luminosas, sabias, emotivas: hay una añoranza anticipada por la vida que se está a punto de perder, pero es una añoranza bañada por todas las cosas buenas que la vida le ha regalado. La cuarta canción del disco se titula  Amics, germans; es una elegía vitalista y sobrecogedora, y yo pocas veces he escuchado una canción tan bella. Para escucharla una vez y otra, y emocionarse hasta llorar. Para que, después, sepa mejor el champán.
Pere A. Pons